El Chiquero: El búnker de lo irrelevante.

Pecado: Parte II

Parte IParte III

Mañana

- No lo puedo creer.

- Sí, es cierto, lo hice. Lo confieso.

- Eres un idiota.

- ¿Por qué?

- Eres un monstruo, un bastardo.

- ¿Yo? Pero si soy el cura del pueblo.

- Estás sonriendo, maldito imbécil. Eres un jodido enfermo. No sé ni siquiera por qué estoy hablándote, debería tomar una de mis herramientas y…oh Dios, no puedo seguir.

- El segundo mandamiento es “no tomarás el nombre de Dios en vano”, ¿sabías?

- Hijo de perra.

- Catecismo básico, Simón.

- ¿Sabes algo? Siempre supe que había algo malo contigo. No sabía qué, y definitivamente nunca pensé que fuera algo así, pero algo dentro de mí lo decía. Me decía “el padrecito, ese padrecito nuevo, hay algo podrido ahí”. Pero uno dice “bah, qué más da, es sólo un cura, el cura del pueblo”. Y no, ¿sabes qué eres? Un engendro, un horrible pedazo de hombre. Dios mío…

- Segundo mandamiento, Simón…recuérdalo…

- ¡Y no hay un maldito mandamiento que diga QUE NO MATARÁS PEDAZO DE IMBÉCIL!

- ¿Yo?

- ¡Me lo acabas de decir, estúpido! ¡Citaste a Raquel en la plaza, discutieron y la arrollaste con tu auto, animal! ¡Eres peor que un animal! ¡Los animales no hablan de Dios al pueblo y luego matan!

- ¿Yo? ¿Y tú, Simón? Por favor, eres un cantinero sucio, sin modales, sin educación. Eres escoria, basura ¿Quién dice que no has hecho cosas peores que yo?

Y es en ese momento en el que se levanta de la silla como fiera y se abalanza contra mí, golpeándome con furia brutal y llanto. Empiezo a perder el poco conocimiento que no me había arrebatado el alcohol. Mátame Simón, por favor. Cuento contigo para que seas el instrumento de la justicia divina. No balbucees acerca de Raquel y su “gran regalo”, sólo mátame. Te lo ruego.

Dios… ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy pensando? ¿En qué me he convertido? Yo, de entre todos…

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.